EL ABRAZO DEL PERDÓN

- Esta es una historia trágica que ocurrió en Cádiz en la madrugada del 2 de agosto de 2002.
Esta historia nos viene a demostrar hasta que punto el ser humano es capaz de PERDONAR
EL JUICIO POR EL ASESINATO DE TAMARA DE CASTILLO A MANOS DE MARÍA ÁNGELES VÁZQUEZ ACABA CON UN GESTO CONCILIATORIO ENTRE LAS MADRES DE AMBAS JÓVENES
Tamara falleció tras ser apuñalada en una plaza de Cádiz por María Ángeles Vázquez, de 21 años
La vida de Tamara del Castillo se esfumó en la madrugada del 2 de agosto de 2002. Esa tarde, casi a a las puertas de su casa, María Ángeles Vázquez, a la que conocía de vista, se le acercó y le dijo:
“Tengo que hablar contigo”. María Ángeles se había enterado de que su novio, Joaquín, había estado la noche anterior con Tamara. Las palabras recriminatorias pasaron a las manos y se golpearon con violencia. La pelea terminó con un “te voy a matar” de María
Ángeles. Y aquella noche lo cumplió.
Fue a buscarla a la plaza de San Juan de Dios de la capital gaditana. Ambas se tiraron de los pelos y cayeron al suelo hasta que su grupo de amigos las separó.
Cuando la disputa estaba disuelta, María Ángeles se volvió. Lo hizo con una navaja, en forma de pistola, que clavó en el cuello de Tamara. Una herida definida por los médicos como “mortal de necesidad”.
EL juicio duró dos días y testificaron nueve personas. María Ángeles había asegurado inicialmente que no tuvo intención de matar, que no sabía de dónde había salido la navaja. No reconocía lo que había hecho. María Ángeles lleva dos años y casi nueve meses de prisión y no recibe visitas de ese novio por el que llegó a matar.
El médico forense que la atendió, explicó en el juicio que, más que por celos, María Ángeles actuó por temor a perder el prestigio alcanzado por ser pareja de Joaquín, líder de la pandilla.
Hay veces que a Ángeles Serrano la han señalado por las calles gaditanas: “La madre de la asesina”. Ella también acudió al juicio. Escuchó cómo su propia hija relataba el modo en que mató a otra joven, se enteró de los horrores de aquella noche, vio el sufrimiento de la otra familia.
Pilar quería hablar con Ángeles, decirle que, como madre, la comprendía en su dolor y que no la culpaba. Que quería justicia pero no venganza. No se atrevía al principio. Su familia la animó. Le insistieron en que, si no se acercaba a ella, luego se arrepentiría, que la quedaría siempre esa espina.
Nada más retirarse el jurado a deliberar, cuando el juez dio por finalizada la vista, Pilar decidió cruzar ese pasillo. Fue en ese momento cuando se acercó a la madre de la joven que mató a su hija, mientras todos la observaban. “Tú no tienes la culpa de nada”.
Y Ángeles, ya entre lágrimas, le pidió perdón en nombre de su hija. Algo que llevaba dos años y casi nueve meses esperando hacer, pero que, por miedo, no se había atrevido.
Pilar le prometió a Ángeles que si la veía por la calle la saludara. Y se abrazaron





Luz dijo
Es una historia preciosa, que seria de nosotros si no existiera el perdon??
13 Octubre 2006 | 05:38 PM